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martes, 17 de marzo de 2009

LA HUMANIDAD BUSCA LA REDUCCIÓN DEL DAÑO EN LAS DROGAS


En la pasada reunión sobre las drogas en Viena Austria, los países de la ONU se han imbuido en una discusión compleja PROHIBICION o REDUCCION DEL DAÑO.

El concepto de REDUCCION DEL DAÑO antes una minoría en el orbe, cobró gran fuerza en esta reunión, alcanzando la mayoría, siendo vetado solamente por EEUU, Japón, El Vaticano, Rusia, Italia y Colombia.

El asistente social Chileno Juan Palacios Herrera con estudios sobre la salud mental y las adicciones en Inglaterra nos explica que “la reducción del daño, como es concebida operacionalmente, tiene como objetivo disminuir las consecuencias negativas del uso de drogas. Los que trabajan con la reducción del daño plantean que se debe establecer una jerarquía de objetivos con etapas para alcanzar, que sean inmediatos y realistas en el camino hacia el uso libre de drogas sin riesgos.”

La causa fundamental para que esta teoría de “La reducción del Daño” hubiese tomado tanta fuerza en la última década, es la creciente transmisión del SIDA mediante el uso de drogas. Se propone entonces con la "Reducción del Daño" políticas de recambio de jeringuillas, promoción de la higiene y supervisión médica preventiva. La Organización Mundial de la Salud OMS, avala esta política.

Según los dueños de la teoría de la Reducción del Daño la política punitiva fracasó y por lo tanto se debe hacer un tratamiento más humano hacia las drogas.

La política imperante y mayoritaria hasta este año era la concebida en la reunión de la ONU de 1998, según la cual el objetivo era: "un mundo libre de drogas", mediante la aplicación de la política de eliminación o una reducción significativa del cultivo ilícito de coca, cannabis y opio en 2008.

Obviamente dicha política fracasó, pues trató la enfermedad, no desde el enfermo, sino desde un elemento externo ajeno y no controlable por él, pensando erróneamente que esa era la causa del consumo. Como hay oferta hay consumo. Dicha ingenua teoría, podría haber sido entendible a comienzos del siglo pasado pero hoy es imperdonable. Todos sabemos que controlando la oferta y atacando con fiereza a los cultivadores, lo único que se logra es incrementar el precio de la droga y con ello incrementar el poder criminal y delincuencial que está a su alrededor. Generando también un daño ecológico colateral de grandes implicaciones para nuestro planeta, pues los cultivadores deben cada vez adentrase más en las selvas, talarlas y hacer sus sembrados de droga en lugares selváticos cada vez más inhóspitos, llegando detrás de ellos la policía a espacir sus venenos en las antiguas zonas vírgenes paradisíacas.

Obviamente bajo este sistema del gato y el ratón, la oferta no disminuye pues la demanda permanece o crece, los únicos que ganan son: 1) los traficantes de droga debido a que el valor de la droga sube significativamente, 2) los fabricantes y distribuidores de precursores químicos, 3) los fabricantes de armas y venenos químicos, y 4) los funcionarios y burócratas de la lucha contra las drogas y los estados policiales.

A tal nivel ha llegado el asunto que nuestros guerrilleros colombianos ya se volvieron narcotraficantes, debido no solo a las crecientes utilidades con el negocio, sino a las necesaria explotación de la droga es sitios selváticos y apartados. Mientras tanto los consumidores de países desarrollados y subdesarrollados también, cada vez consumen más cayendo en riesgos de salud impensables.

Sin embargo observamos que la nueva política también cae en lo mismo, nuestros “genios” de la humanidad, no tratan al enfermo ni al consumidor, si no que tratan los elementos externos que éste manipula para ingerir drogas. Es decir cambiamos de no atacar al cultivador, a controlar los instrumentos por medio de los cuales nuestros jóvenes se envenenan, y lo hacemos de una forma más “humana”, al estilo de los condones, regalando inyecciones en las escuelas. Que brutalidad y barbaridad!!! Creo que los próximos 10 años también se perderán en la lucha contra las drogas.

La justificación a esta nueva política además del SIDA, está en la necesidad de la prevalencia del respeto a los derechos humanos en la lucha contra las drogas, pero de cuales derechos estarán hablando? De cuales humanos? ¿el de los cultivadores? a quienes me niego a denominar campesinos, pues no merecen dicho calificativo; ¿el de los guerrilleros que controlan sus zonas? los cuales prostituyeron sus ideales y me niego a llamar revolucionarios, pues tampoco merecen ese calificativo; o el de los traficantes que las distribuyen en las ciudades y que con su violencia generan un daño profundo atacando los cimientos de nuestra sociedad? A los cuales me niego a llamar humanos.

Señores dirigentes del Mundo, dejen de hacer negocios y de incrementar la economía bélica destruyendo y contaminando nuestras reservas ecológicas, dejen de incrementar el valor de la droga atacando prioritariamente la oferta, permitan que nuestra sociedad no sea alterada por los narcotraficantes. Pero tampoco conviertan el problema en un problema de higiene, pues con ello lo están simplificando en demasía y tratando equivocadamente. No quiero que mi hijo reciba, como parte de una política estatal, además de condones, jeringas para que pueda inyectarse veneno. Me niego a que esa sea la propuesta “humana”.

La propuesta debe ser una campaña agresiva educativa dirigida al consumidor, así como nos llevan a consumir productos sin valor e innecesarios a través de la manipulación sicológica mediante la publicidad, les solicitamos imperiosamente aplicar una campaña publicitaria y educativa aguerrida, audaz y contundente que despierte la conciencia de los jóvenes y adultos de todo el mundo, que los lleve a reflexionar sobre lo innecesario y equivocado de la drogadicción.

A partir de esta educación y publicidad, si pueden y deben atacar con la policía el consumo en las ciudades, no para encarcelar a los consumidores, sino para controlara los distribuidores y para identificar a los consumidores con el fin de educarlos e incluirlos en una campaña de desintoxicación.

Por otro lado los precursores químicos deben ser comercializados en forma restrictiva y con un seguimiento permanente que impida su aplicación en las drogas. Dichos productos deben ser intervenidos por la humanidad para que ellos no sean una mercancía sino un producto de venta controlada y altamente regulada.

También los bancos y las entidades financieras deben cerrar el flujo del dinero del narcotráfico, así sus ingresos se reduzcan significativamente, el conocimiento del cliente y su origen de los negocios debe ser imperioso. El dinero no puede ser el amo y señor en los bancos, sus valores deben enfocarse hacia el servicio, el cual fue y es su razón de ser. Se deben determinarse sanciones pecuniarias altas, que son las que más les duelen a los bancos, cuando se condene a un narcotraficante que maneja o manejó dinero en sus cuentas. No se puede seguir culpando, incluso penalmente, a algunos gerentes, a nivel individual, imponiéndoles a ellos todo el peso de esta política.

Por último todos los países del mundo deben ayudarnos a cuidar nuestras reservas naturales, destinando grandes recursos hacia la educación para la concientización de nuestros ciudadanos colombianos, con el fin de que no siembren más productos nocivos y dañinos para la humanidad; requiriendo a los guerrilleros a que se comprometan a combatir y erradicar la droga de sus zonas de influencia como condición fundamental para un posible futuro dialogo con la humanidad. Todo ello unido a un programa de erradicación manual de los sembrados de droga en nuestras tierras, prohibiendo la aspersión de cultivos con químicos.

Debe dejarse una excepción a las anteriores medidas de erradicación. En las tierras de nuestros hermanos indígenas (quienes no dañan el significado ni la esencia de las plantas con manipulaciones industriales y/o artificiales) no habrá erradicación y el plan de trabajo es totalmente distinto. Dichas tierras, deben estar protegidas y subsidiadas por la humanidad entera.

YA LAS DROGAS IMPIDIERON QUE EL MOVIMIENTO DE LA CONTRACULTURA DE LOS 60`S TRIUNFARA Y AVANZARA. LUCHEMOS TODOS POR ELEVAR LA CONCIENCIA DE NUESTROS CONCIUDADANOS PARA TENER UN MUNDO SIN CONSUMIDORES DE DROGAS QUIMICAS E INDUSTRIALES, SIN NARCOTRAFICANTES, SIN VIOLENTOS, ...

JCAL

martes, 17 de febrero de 2009

COLOMBIA – ACUERDO HUMANITARIO – SEGURIDAD DEMOCRATICA O RENOVACION SOCIAL.


Por estos días, luego de las gestiones de la senadora Piedad Córdoba se reactiva la controversia en la que llevamos 9 años: Acuerdo Humanitario o rendición sin condiciones.

El discurso de Acuerdo Humanitario nos hace retroceder a los tiempos del Caguan y la negociación del presidente Pastrana, la cual nos dejó llenos de frustraciones y como consecuencia de ella, el discurso decidido antiterrorista de Uribe, denominado Seguridad Democrática, lo hizo llegar a la Presidencia y lo mantiene con los más altos índices de popularidad en un país donde la sociedad civil esta harta de violencia, de los abusos y de la guerra.

Obviamente dos posiciones tan encontradas, nunca podrán encontrar un camino. Y ahí seguimos, discutiendo, añorando y repensando. Incluso ahora un grupo que se autodenomina “intelectuales” se abroga la posición “humanitaria” de rogar para que entreguen personas secuestradas. Expongo entre comillas el termino intelectual, pues ese termino no se lo debe autoproclamar uno mismo, sino que se lo gana, y además si está allí Daniel Samper, comienzan las dudas sobre tal sabiduría e intelectualidad. Y no es que no reconozca en él un personaje muy charro (cómico) y muy bien relacionado, pero lo uno, no implica lo otro. Coloco además entre comillas el termino humanitario, pues la guerra nunca podrá ser humanitaria y mucho menos un secuestro.

Pero ¿será que la sociedad colombiana no tiene sino esos dos caminos de salida al abismo en que nos encontramos? No lo creo.

Por eso me atrevo a proponer un tercer camino, una salida a la retórica interminable y a lo obtuso de la guerra y lo militar. El camino es la renovación social y la aplicación juiciosa del derecho, con justicia a todos, sin excepción, ni demora.

Comencemos por el último concepto: Aplicación del derecho o de las normas jurídicas a todos sin excepción, con prontitud y justicia. Esto le puede parecer evidente a una persona Europea o incluso de los Estados Unidos, para muchos sobraría, y es claro que en sentido técnico sobra. Sin embargo dada la no aplicación en nuestro país del derecho, se debe colocar como uno de los puntos centrales de solución. Obviamente para ello nuestra empobrecida justicia debe ser adecuadamente dotada y debidamente estructurada, con el fin de ser capaz de responder a los inmensos retos que nos imponen muchos bárbaros y descarados que comparten con nosotros las fronteras. Si el estado no cumple con uno de sus deberes fundamentales: impartir justicia, deja este valor social supremo en las manos de los particulares.

Ahora bien, luego de clarificar esa necesidad fundamental de la aplicación del derecho, veamos la renovación social y sus fundamentos.

Nuestro problema social es estructural. Se que con esto, no estoy diciendo nada nuevo y que este discurso lo han empleado muchos hasta vulgarizar el termino. Pero la realidad es esta: nuestra sociedad esta mal diseñada al no permitir la movilidad social y la distribución de la riqueza en forma armónica. Nuestra sociedad es un parapeto para mantener el concentrado el poder económico, social y político en pocas manos.

El bloqueo de la elite de turno a dar oportunidades reales, ciertas y viables a la masa popular de nuestra agraviada nación es el “quid” del asunto. Sin lugar a dudas, ello es la fuente de todas o la mayoría de nuestras violencias.

Problema este, que deviene en nuestras tierras desde la colonia, viene desde la forma como los nuevos propietarios usurpadores de las propiedades comunales indígenas explotaron las riquezas. A estos personajes los denominaré en sentido general “Encomenderos”, teniendo el riesgo, que muchos exegetas me controviertan, pero lo hago para recalcar que la encomienda y los encomenderos, a pesar de ser una de las tantas formas económico-jurídicas de explotación de las “Indias”, fue la más exitosa en la explotación de las colonias hispánicas, a tal punto que hoy en día es emulada y aplicada bajo un nuevo disfraz o denominación o estrategia.

Los encomenderos de la colonia se apropian de los nuevos y lucrativos negocios por sus audacias en el nuevo mundo y por sus buenas relaciones con el poder central de ultramar o sus delegados virreinales en la América. OJO que todavía estoy en la colonia, así parezca que me traslade de una al siglo XXI.

Al anterior estado de cosas le debemos sumar que nuestros ancestros hispánicos no vinieron acompañados de su familia, vinieron solos, sin hijos, sin esposa sin responsabilidad alguna de construir una sociedad mejor para su familia, lo cual nos diferencia diametralmente de la América del Norte, la cual crece y nace a partir del sueño de las familias del Mary Flower. Muy por el contrario aquí, en la América Hispánica, se construye una sociedad a partir de la destrucción, la extracción y el poder de la fuerza y las leyes inaplicables.

No hay aquí, construcción de sueños colectivos de una mejor sociedad, prima por el contrario el deseo de lucro a partir de la extracción, el principal valor es el afianzarse en el poder para poder redimir y usufructuar las riquezas económicas.

Así las cosas nuestros encomenderos son hombres hábiles, astutos, sin responsabilidad social, extractores de riquezas, y sus principales acciones son arrasar, despojar y absorber rápidamente beneficios recibidos, dentro de sus empresas coloniales. Una de sus principales estrategias es mantener sus beneficios y acrecentarlos lo mas que se pueda.

Esos valores de la encomienda, con la independencia no fueron derrotados, lamentablemente el cambio social y económico liderado y propuesto por el libertador Simón Bolívar no pudo llevarse a cabo por los intereses de los nuevos “Señores”, los cuales en sentido practico lo único que hicieron fue despojar a los “Encomenderos Españoles” y reemplazarlos por los criollos de la elite, es decir por los “Encomenderos Criollos” quienes veían extremadamente odioso el que ellos siendo nacidos en estas tierras no podían tener parte de los grandes negocios de los “chapetones” (denominación dada a los españoles en la América, dado el característico color rojizo de sus cachetes con el sol tropical”). Es decir, una elite americana no quiso seguir dejando que la elite española manejara los grandes negocios sin darles posibilidades a ellos, quisieron esos negocios para sí.

Por eso, luego de la independencia la lucha se trasladó a una lucha entre los que deseaban simplemente reemplazar a los encomenderos españoles por encomenderos criollos y los que buscaban un cambio social profundo que permitiese que una nueva nación llena de libertad y oportunidad creciese, emulando las europeas, pero con la ventaja de tener mayores riquezas.

Lamentablemente triunfaron los encomenderos criollos, los cuales absorbieron como una esponja, todas las practicas de mantenimiento y manejo del poder de los antiguos amos, quedando la gran masa social sin esperanza de riqueza, coartando la iniciativa empresarial social y el emprendimiento popular. Contrario esto también a la América del Norte, la cual por su creciente expansión territorial, permitió y promovió el emprendimiento y las posibilidades de nuevos negocios para todos. Lamentablemente para nosotros los negocios altamente lucrativos y las mejores tierras ya estaban repartidos y asignados (salvo pequeñas excepciones).

Lo anterior explica el porque, la segunda oleada migratoria de Europa se orientó con amplia preferencia hacia el Norte, pues en nuestras tierras los grandes negocios estaban en su mayoría asignados y el poder económico estaba arraigado en unos pocos, quienes a su vez también ostentaban el poder político. La economía estaba cerrada hacia adentro, y las oportunidades de los inmigrantes eran muy limitadas. En cambio la economía de los Estados Unidos, al interior, era totalmente abierta y necesitaba de mayor número de personas para poder concretar su “destino manifiesto” en las tierras de los Siux, Apaches, y demás tribus de la pradera, de las Montañas Rocosas y del Pacifico. Por eso los Irlandeses, Italianos, Suecos, entre otros, prefirieron ser empresarios o dueños de tierras en Estados Unidos que empleados u obreros en la América Poshispánica.

Lastimosamente desde la independencia hasta nuestros días no es mucho lo que ha cambiado el asunto social en nuestra querida Colombia, solo algunas bases han podido llegar a ser clase media, pero muy pocas y excepcionales veces a ser parte de la elite. Pero lo peor, cuando excepcionalmente llegan a la élite por azar, herencia o cualquier otra causa, se vuelven encomenderos. Ni las necesidades de crecimiento primero, ni las ciudades después y ni la apertura económica por último, pudieron convertirse en los motores de cambio social estructural en nuestro país. Por el contrario, sirvieron y han servido para arraigar más a los encomenderos de turno.

No se ha logrado el cambio estructural social pues siempre los encomenderos de turno se resisten a la movilidad social y prefirieren perpetuarse mediante múltiples artimañas que van desde normas a la medida hasta destrucción y aniquilación de competidores potenciales o reales. En los últimos años de globalización económica los encomenderos actuales han preferido compartir su poder con extranjeros, con multinacionales, a compartirlo con la base popular. No en vano la mafia tuvo tanto éxito en nuestra cerrada sociedad, convirtiéndose en un camino de movilidad social para los desposeídos, en el vehiculo de movilidad social mayor que hemos tenido. Por eso también, su extremada violencia, desquitándose de la sociedad con sevicia y abulta crueldad. Pero también aprehendiendo rápidamente los valores encomenderos de sus antiguos tiranos. Esta “revolución” socio-económica del narcotráfico no produjo un cambio social, simplemente un cambio de encomenderos, y peor aun, de encomenderos tipo colonia, retrocediendo a épocas feudales, en donde bárbaros dueños de la fuerza desposeían, arrasaban e imponían sus deseos a todos.

Mientras tanto una guerrilla liberal, producto del asesinato de Jorge Eliécer Gaitan, líder popular que promovía como ninguno la movilidad social en Colombia, crecía a partir de abusos contra los campesinos y a partir del olvido. La guerrilla pues, se implantó en las zonas relegadas y por la desidia y la carencia de políticas de desarrollo socioeconómico de los gobiernos desde Valencia hasta Uribe, creció hasta convertirse en un grupo de gran poder que amenazó seriamente al establecimiento. Una guerrilla que por sus mismos valores de violencia, acogió una practica infame como la del secuestro, primero para financiar sus actividades bélicas y luego como instrumento político. Una guerrilla que se alimentó del narcotráfico y que por eso no se debilitó con la caída de la URSS. Pero en medio de la violencia y por la misma violencia, esta poderosa guerrilla, provocó el nacimiento de los llamados grupos paramilitares, los cuales a partir del principio de la autodefensa, principio que inicialmente exhibieron los guerrilleros, llevaron la guerra en nuestro país a unos tintes inimaginables y desbordados. Masacres, desplazados, secuestrados, poblaciones destruidas, eran el pan de cada día para todos nosotros.

Estando en medio de una espiral de guerra y causas interminable la visión de país se confunde.

Tal estado de cosas nos tiene que llevar pues, a concluir que la solución a este problema estructural no es por medio de la violencia, hechos que comprueban los postulados de Thoreau y Gandhi: “el fin no justifica los medios”, máxime si ese emplean los siguientes medios: el narcotráfico, el secuestro, las masacres, las bombas y los asesinatos. Estos medios nos han llevado por si mismos a crear y causar más problemas de los existentes anteriormente. Es por eso que nuestra sociedad ya no solo sufre de inequidad social, sino también de narcotráfico, inseguridad, desalojos, secuestro y destrucción.

Es tiempo de recobrar el camino, y por eso la sociedad civil colombiana debe promover sin perder más tiempo, LOS MANDATOS DE LA RENOVACION SOCIAL y abandonar los limosneros de los pseudo-intelectuales de turno.

LOS MANDATOS POR LA RENOVACION SON:

En toda la sociedad colombiana primará la fuerza del derecho y de la ley por encima de cualquier otra fuerza económica, guerrillera, paramilitar, militar, empresarial, etc… Nadie podrá escapar al derecho y a sus consecuencias así este muy bien relacionado o así este respaldado por las armas.

Las empresas y la riqueza no serán tuteladas ni protegidas por Estado como un bien particular, esa dejará de ser una función pública. A cambio de ello, el Estado protegerá el empresarismo, el emprendimiento, la libre empresa, y la articulación empresarial, como conceptos generales e impersonales, que no le pertenecen a persona o grupo económico alguno.

El sector financiero no podrá ser desarrollado por particulares, los cuales han demostrado nacional e internacionalmente que son incapaces de manejar el bien público del dinero. A cambio de ello, los bancos y las entidades financieras deberán ser cooperativas o entes públicos estrictamente vigilados por la ciudadanía. La actividad financiera recobrará el camino debiendo servir al sector real y no servirse a si misma. Se redefinirá la actividad primordial del crédito, siendo este otorgado en forma prioritaria a iniciativas colectivas, sociales y ecológicas, y a iniciativas particulares empresariales que sean innovadoras o eficientes, sin tener como parámetro fundamental de otorgamiento del crédito a la garantía o al respaldo patrimonial del deudor.

La educación es un derecho de todos, llegará con calidad a todos los rincones de la patria sin mayores diferencias y las instituciones educativas no serán más un centro de formación en el egotismo y la competitividad, sino en la solidaridad, la sabiduría, la ciencia y la espiritualidad humana.

La Infraestructura llegará a todos los rincones de la patria junto con todos los servicios públicos. No habrá diferencia en servicios e infraestructura entre la ciudad y el campo. Este desarrollo fundamental de la infraestructura y los servicios, junto con el desarrollo de megaproyectos estancados desde hace un siglo en nuestra nación, serán el motor fundamental del desarrollo y del empleo en nuestra patria. A partir de esa infraestructura se desarrollará y apoyará la industria del turismo, la agrícola y agroindustrial, la biodiversidad y la de las empresas del conocimiento.

La salud y la nutrición no serán más unos lujos, sino que serán un derecho que recibirán en forma igual todos los colombianos, sin distingo de raza, lugar o condición.

La protección al medio ambienta será una obligación ineludible e indiscutible de todos. Nuestra patria estará libre de químicos destructivos, armas o industrias contaminantes y de productos que atenten contra la salud humana y/o de la naturaleza..

ES ESTE EL CAMINO QUE DEBEMOS SOLICITAR TODOS LOS COLOMBIANOS, Y NO ENFRASCARNOS EN SOLICITUDES MEDIOCRES O EN RESPUESTAS SOLAMENTE MILITARES. EXISTE OTRO CAMINO, EL CUAL DEBEMOS EMPRENDER CUANTO ANTES.

JCAL