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Cambiando la Metáfora

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lunes, 29 de septiembre de 2008

JUEGOS PELIGROSOS DE LA POSMODERNIDAD:

1.        El dinero es una mentira.
2.     El sector financiero no requiere del sector real para producir riqueza.

¿Estos juegos y sus tahúres a donde nos llevarán?

PRIMER JUEGO PELIGROSO: EL DINERO, LA MAYOR MENTIRA.

Una mentira repetida miles de veces se puede volver verdad, esta frase que se aplica con mucha frecuencia en la ciencia política, por los dictadorzuelos de turno, aplica a la perfección cuando hablamos de dinero. 

El dinero existe hace miles de años, podría decir alguien, entonces como puede ser una mentira posmoderna? Veamos:

Antiguamente efectivamente existía el dinero o la moneda, pero su concepto era totalmente distinto al actual, anteriormente la humanidad eligió como dinero una mercancía que tenía valor en si misma, fue así como eligió al ganado o a la sal.  Luego el hombre eligió un bien que no tenía un gran valor por si mismo y no era necesario como las mercancías, pero fueron bienes que por su belleza y escasez, le fueron otorgados un valor intrínseco.

Lo que conocemos por dinero esta muy lejos de esos conceptos ancestrales. 

El primer cambio radical en la concepción del dinero, se dio con la especialización del trabajo, pues al aumentar de volumen las transacciones, el trueque y los factores de conversión anteriores no pudieron suplir las necesidades de cambio, teniendo que convenir los ciudadanos que un bien sin valor intrínseco, fuese aceptado por todos como unidad de cambio y medida de valor.  Fue así como apreció el dinero de papel o el papel moneda, el cual era respaldado por metales preciosos.  Es decir el papel moneda a pesar de su no valor intrínseco, hacia referencia a los metales y su lógica obedecía a que quienes mas lo tuvieran más metales poseían. El dinero en ese momento era un certificado de metal.

Estos papeles monedas certificados de metales, llegaron a su perfección en el siglo XIX con el sistema del patrón oro, el cual funcionó con admirable precisión hasta 1931, cuando se produce una incapacidad de que los metales preciosos pudiesen respaldar todas las transacciones y monedas necesarias para los crecientes negocios del mundo masificado.  En ese momento el dinero se libera, por decirlo de alguna forma de los metales y cae bajo el yugo y la manipulación de los Estados, los cuales definen su riqueza no por su respaldo en oro sino por la voluntad de sus políticos, apareciendo el respaldo nominal.  En medio de la crisis, aparecen entonces los Bancos Centrales, quienes a partir de ese momento son los que definen cuanta cantidad de dinero debe tener una economía.

Paralelamente a esta modificación, venía creciendo una institución privada que aunque antiquísima, encontró el terreno abonado para su bonanza: la banca.  Fue así que el creciente numero de transacciones y de movilidad facilitó que los bancos recibieran dinero, lo custodiaran, entregándole a cambio al depositante papelitos, certificados, o títulos que se llamaron cheques, respaldados en unos libros contables llevados profesionalmente por unos expertos.   Además como los depositantes no retiran sus ahorros todos de una vez de los bancos, dichas entidades empiezan a utilizar el dinero depositado en ellos, en prestamos a otros ciudadanos, quienes a su vez  los depositan en un banco, creándose así dinero por la banca privada.

Pero llegó la Gran Guerra (primera Guerra Mundial), y con ella una altisima necesidad de dinero, a tal punto que Bancos Centrales obedeciendo a los deseos imperiosos de sus gobernantes, respecto a maquinaria bélica y de destrucción, produjeron dinero sin respaldo en el oro, provocando serios colapsos en la sociedad, hasta provocar la enfermedad financiera de la inflación.   Se tiene dinero pero no alcanza para comprar lo que se requiere con lo que supuestamente era suficiente, y cada vez alcanza menos.   Los estados manipulan sus monedas en virtud a sus intereses nacionales, lo cual termina con extinguir el sistema del patrón oro.    Todo ese desastre ocasionó hiperinflación en Alemania y como consecuencia un líder nacionalista encontró el camino abonado para su discurso de odio, provocando la Segunda Guerra Mundial.

Tales desastres hicieron que las potencias mundiales se reunieran en el Hotel Mount Washington de Bretton Woods, New Hampshire, en 1944, para diseñar un nuevo “orden” financiero internacional, apareciendo la supra institución financiera internacional, el Fondo Monetario Internacional, que tiene mayor poder que los Bancos Centrales y se encarga de controlar los “desequilibrios” fundamentales de las economías locales.  Junto a ese instrumento, se produce un mandato insalvable para todas las economías del mundo: someterse al sistema de comercio multilateral, a las reglas de la conversión de monedas y a las reservas monetarias.

Pero la política imperial de los Estados Unidos, el problema energético del petróleo, y las crisis internacionales provocadas por políticas fiscales expansivas, ocasionaron un ensanchamiento desmedido de las ofertas monetarias, lo cual desencadenó mayor inflación y desequilibrio económico, llegándose al abandono del sistema Bretón Woods, tomándose la decisión de escindir el dinero totalmente de cualquier relación con el oro, al despreciar el dólar como moneda referente internacional a dicho factor de conversión.   A partir de ese momento llegamos a la virtualidad total, a la economía sometida a las expectativas y al rumor, llegamos a uno de los juegos peligrosos que nos tienen hoy sometidos a la incertidumbre y al caos económico.

El dinero, en el que confían casi en forma ciega los seres que habitan el planeta tierra, no tiene ningún respaldo, no esta soportado en nada, ni siquiera en la quimera del oro, ni siquiera en la riqueza de un país, ni en la moneda de una superpotencia.   El papel al que le tenemos más fe que a nadie en el mundo y por el que se hacen las mayores locuras, no depende de nada real, solo depende hoy de un capricho, de un antojo, de un deseo, de una ilusión, o dicho elegante y sofisticadamente, siguiendo a los tecnócratas de turno, depende de una expectativa.

SEGUNDO JUEGO PELIGROSO: LA RIQUEZA ES VIRTUAL, NO ES REAL.

Ese dinero bancario que fue creciendo con el papel moneda, el incremento de las transacciones y la profundización del comercio globalizado, hizo que dichas entidades de servicio a la economía real, crecieran cada vez más, hasta alcanzar una fuerza demedida, que los hizo primero someter al sector real a sus condiciones y luego independizarse de él creando en el mercado de capitales.

Es así como aparecen junto a los bancos tradicionales, entidades subsidiarias financieras, especializadas en negociar con títulos, ya no con dinero solamente.  Se crea un mercado inmenso en el que en un comienzo se comercializaron bienes y servicios, pero que cada vez más hace mayores transacciones alejadas de los bienes industriales y los servicios humanos, comerciando bonos, fondos, papeles comerciales, certificados de inversión y títulos de todo tipo soportados en el sector financiero.

La riqueza como concepto que se asimilaba a la mayor posesión de bienes, también ha sufrido un cambio radical, ya no depende de las posesiones, ni de los bienes, ni del trabajo, ni tampoco de la producción. Ese bienestar material ya no depende del tener, ni del esfuerzo, ni del mundo real.  Ya no es como antes, cuando se cumplía una ecuación claramente: entre mas producción mas dinero, es decir el mayor productor era el que tenía mayor poder de compra, es decir mayor renta, es decir era el más rico.

Ahora la riqueza depende cada vez más de las inversiones que de la producción, y menos de la posesión.

La riqueza del mundo antiguo era la posesión, la del mundo medieval era la tierra, y la del mundo moderno era la producción, la del mundo posmoderno no es ninguna de las anteriores, es la inversión.  Ninguna persona que se precie de ser rica pude serlo sin unas “adecuadas” inversiones, y sin el acompañamiento de los asesores financieros.

Los hombres más ricos del mundo hicieron sus fortunas a través de transacciones financieras, a través de transacciones en el mercado de valores.  Los mayores negocios de oro, petróleo o azúcar, los hacen personas que no conocen dichos bienes y que nunca en su vida los han poseído más halla de sus pulseras, tanque de gasolina o postres.   El negocio de futuros hace que se transen bienes de consumo mas veces de  los que la cadena de intermediarios necesita.

Ello ha sido facilitado por la masificación de las transacciones y la realidad virtual creada por el computador y la Internet.   Hoy se compra y se vende café a través del computador personal con una simple orden a Wall Street, sin necesidad de contar con bodegas, ni con coteros, ni camiones, ni buques, ni estibadores.   Solo se necesita una cuenta bancaria con soporte, credibilidad crediticia y una computadora personal en línea con una persona en la bolsa de Nueva York.   Ser puede entonces ganar dinero con el café, sin conocer una mata de café, sin conocer un grano de café y sin tener siquiera una oficina de representaciones de café.  De hecho se gana más dinero con el café negociando virtualmente en el mercado de futuros que produciéndolo o transportándolo o transformándolo. 

Se ha creado lo que se conoce como el mercado de futuros, en el cual se negocian contratos en el que las partes se comprometen a comprar o vender, en una fecha futura, un determinado bien físico al que denominan commodities.

Pero ahí no termina el asunto, en este mercado virtual no solo se negocian bienes físicos cuyas transacciones como sabemos superan cientos de veces las transacciones necesarias por la economía real, en dichos mercados también se negocian monedas e instrumentos financieros.

¿Cómo?!!! Así es, en el mercado de capitales no solo se negocian bienes físicos, sino bienes virtuales, es decir papelitos cuyo valor estima el propio sector financiero y los multiplica las veces que sea posible hacerlo sin depender de ninguna limitación física para ello, solo atendiendo la variable tiempo.

Ello ha llevado que el dinero rote muchísimas veces más en las transacciones financieras, que el dinero que proviene de las operaciones comerciales del sector real.  Es decir el sector financiero no necesita ya del dinero del sector real ni de la dinámica del mismo para existir.

Se produjo algo así como un exorcismo en la riqueza, al liberarse ella de lo físico y pasando a ser netamente virtual.  Ya no se necesita saberse hacer algo bien, para ser rico, solo se necesita saber colocarlo bien.  Con ello la riqueza no depende del trabajo, ni del estudio, ni del conocimiento, ni del la inventiva, ni el ingenio, ni de la producción, depende simplemente de las conexiones y la información.

El mundo postmoderno es el mundo de los negociantes, dejó de ser el de los empresarios o industriales, el sistema capitalismo llegó a su climax oportunista.  

El trono esta en manos de los sabios de Wall Street y sus bolsas relacionadas, esta en manos de aquellos que tienen la capacidad de idear papeles que nadie entiende y que se soportan en una burbuja supuesta de éxito pero que no tienen respaldo físico, ni real.

Así las cosas, en el mundo posmoderno ni el dinero ni la riqueza se soporta en lo real ¿Qué bienestar nos puede esperar por este camino?  Ninguno sin lugar a dudas. 

El mundo posmoderno ha creado una gran paradoja: La fe material no depende de nada físico.

Vemos pues como el materialismo ha caido en una gran contradicción, esperemos pues que ello lleve a la sociedad a retomar el camino de un dinero respaldado en cosas reales y verdaderamente valiosas; esperemos también, que se llegue cuanto antes a que la riqueza llegue a las manos de los sabios, para que así se redistribuya en los trabajadores, en los inventores, en los artistas, en los industriales, en los campesinos, en los médicos, en los ingenieros, en fin en los productores de bienestar humano.

JCAL

lunes, 25 de agosto de 2008

CHINA CAMBIO EL COMUNISMO POR EL CONSUMISMO

¿QUE SERÁ DE ELLA Y DE NOSOTROS?

Todos los espectadores de los juegos olímpicos hemos estado estos días maravillados con la organización y sobre todo con las construcciones y los escenarios deportivos de Pekín.

Sin lugar a dudas, después de ver todas aquellas cosas y conocer mas de cerca su actual sociedad, se refrenda la percepción de muchos, China cambió. Pero detras de ese cambio aparentemente maravilloso, vemos el fondo de las cosas, China cambió el comunismo por el consumismo. ¿Que será de ella y que será de todos los habitantes de la tierra?

Hago esta pregunta, no porque me produzca dolor que el comunismo como sistema político jurídico hubiese llegado a su fin, primero en la URSS y ahora en China (aunque en la China muchos aún creen que se es todavía comunista); ello me tiene sin cuidado, pues un sistema que basa todo su análisis humano en el positivismo-materialista y en su denominada infraestructura económica, sin dejar espacio de desarrollo alguno a la libertad, al espíritu humano y al idealismo, no me apasiona.

Lo que me preocupa de este cambio, no es el fin del materialista, vetusto y desenfocado sistema comunista, lo que me preocupa realmente, es el numero de habitantes, cuya cifra descomunal (la cual no me atrevo a dar pues mi escrito quedaría desactualizado en cuestión de un día) hizo que Mao pronunciase la famosa frase: “si todos los chinos pisamos al unísono, la tierra temblará”.

Creo que es momento de empezar a temblar, pues en forma paradójica, como suceden la mayoría de las cosas en la historia de la humanidad, el comunismo abrió el camino para que China entrara en el siglo XXI al consumismo, y lo hizo como todo lo chino, en una forma desaforada y aplastante.

El positivismo al derrotar al idealismo, le dio paso en occidente, a varios de los males “científicos” que nos aquejan desde el siglo XVIII, uno de ellos presentado un poco después en el siglo XIX y XX, como respuesta al resultado inicial positivista, el materialismo dialéctico y su dictadura del proletariado. Ese sistema diseñado por Marx y Engels para las sociedades desarrolladas, tuvo éxito en las subdesarrollada Rusia y luego en la campesina China agobiada por el opio y por el imperio Ingles. Es decir, no solo se aplicó un remedio hijo del positivismo que no era el ideal para el ser humano, sino que se aplicó dicha receta en pacientes no diagnosticados, lo cual terminó en occidente en la guerra fría, en el increíble escudo espacial y en el absurdo muro para que no se escapasen los ciudadanos del sistema supuestamente justo; y en Oriente acabó con la espiritualidad y la profundidad de una de las principales sociedades del mundo.

El comunismo en China produjo al final de todo, en forma paradójica, un quiebre con lo espiritual y profundo de su sociedad. Digo paradójicamente, pues la revolución China fue entre otras cosas contra el dominio de occidente y contra la opresión de una casta excesivamente privilegiada. Lo cual inicialmente permitió alimentar en forma eficiente a todo un inmenso pueblo y producir luego una Revolución Cultural. Pero, además de lo anterior, produjo lamentablemente un quiebre actual con el fondo del confusionismo.

El comunismo chino, acabó con una sociedad eminentemente idealista y filosófica, cuyos niños históricamente aprendían a leer con los Cuatro Libros, las Analectas de Confucio, el Libro de Mencio, el Gran Estudio y la Doctrina del Justo Medio. Acabó con esa filosofía que a pesar de ser oriental, no despreciaba lo terrenal, sino que lo integraba equilibradamente al ser humano como un todo, aplicándolo en la ética y en el buen gobierno. El comunismo Chino acabó con la obra de Qui Kong, mas conocido en nuestro medio como Confucio, comparable en occidente solo con Platón, acabando así con el máximo logro chino, el cual era llegar a ser un sabio; los chinos reconocían a los sabios cuando percibían que una persona llegaba a identificar al individuo con el universo. Todo eso se perdió.

Pero dicha obra perversa, no la produjo directa o intencionalmente el comunismo, este sistema político simplemente fue un medio por el cual se resquebrajó el idealismo chino, siendo el resultado provocado utilizado posteriormente por el otro sistema, por el consumismo o neocapitalismo, el cual dio su zarpazo cuando llegó el momento.

Entonces, con el estado actual de las cosas en china, podemos decir con angustia que China despertó, pero no lo hizo del sueño provocado por los Ingleses con el opio, ni despertó de las inequidades de su sistema social ancestral; no señores(as), despertó de su sueño espiritual y profundo, lo cual la puede, junto al planeta entero, dada su enorme dimensión y trascendencia, llevar al colapso.

¿Porque? Podrían decir muchos, ¿porque tan pesimista? Como puedo ante tantas maravillas vistas en los Olímpicos llegar a esto? Simplemente porque, con unos chinos, ávidos de petróleo, acero, cemento, hierro, etc…, ávidos del esnob y ávidos de cuanta cosa creen necesitar pero que realmente no necesitan, el mundo se queda chiquito. Ya de por si con el Internet somos una aldea global, pero con los chinos consumistas, la tierra es una aldea pequeña e improductiva.

Todo ese gentío, no puede entrar en una carrera loca como la de occidente, no puede usar a medias y desechar para conseguir enseguida algo supuestamente mejor o de moda. Ese postulado del consumismo neocapitalista, si se aplica en forma masiva en China como lo propone la sociedad moderna, terminará por no dar abasto.

No hay pues, como satisfacer con los recursos de la tierra a una China insaciable y depredadora. Hacerlo implicará sin remedio devorar la naturaleza, exprimir al máximo los recursos y en últimas destrozar la tierra misma. El virus consumista a entrado a donde nunca debió entrar, a Oriente, preparémonos para las consecuencias.

A pesar de todo lo explicado, como yo siempre he sido optimista, conservo alguna esperanza y confío en que el germen idealista y espiritual de la china no quede sometido al consumismo actual, y que en dicha sociedad se produzca un renacer, se genere un movimiento de reflexión idealista que los salve a ellos y nos salve a todos.

Espero con ansias, que la espiritualidad adormecida por el comunismo en China renazca con la caída del comunismo y no se subyugue al consumismo neocapitalista. Así como espero que en occidente por fin, Platón venza a Aristóteles, es decir que el idealismo triunfe sobre el materialismo, para lo cual China, India y gran parte del Oriente nos pueden ayudar mucho o será que tendré que decir: nos hubiesen podido ayudar?.

Por: JCAL.