lunes, 25 de agosto de 2008

CHINA CAMBIO EL COMUNISMO POR EL CONSUMISMO

¿QUE SERÁ DE ELLA Y DE NOSOTROS?

Todos los espectadores de los juegos olímpicos hemos estado estos días maravillados con la organización y sobre todo con las construcciones y los escenarios deportivos de Pekín.

Sin lugar a dudas, después de ver todas aquellas cosas y conocer mas de cerca su actual sociedad, se refrenda la percepción de muchos, China cambió. Pero detras de ese cambio aparentemente maravilloso, vemos el fondo de las cosas, China cambió el comunismo por el consumismo. ¿Que será de ella y que será de todos los habitantes de la tierra?

Hago esta pregunta, no porque me produzca dolor que el comunismo como sistema político jurídico hubiese llegado a su fin, primero en la URSS y ahora en China (aunque en la China muchos aún creen que se es todavía comunista); ello me tiene sin cuidado, pues un sistema que basa todo su análisis humano en el positivismo-materialista y en su denominada infraestructura económica, sin dejar espacio de desarrollo alguno a la libertad, al espíritu humano y al idealismo, no me apasiona.

Lo que me preocupa de este cambio, no es el fin del materialista, vetusto y desenfocado sistema comunista, lo que me preocupa realmente, es el numero de habitantes, cuya cifra descomunal (la cual no me atrevo a dar pues mi escrito quedaría desactualizado en cuestión de un día) hizo que Mao pronunciase la famosa frase: “si todos los chinos pisamos al unísono, la tierra temblará”.

Creo que es momento de empezar a temblar, pues en forma paradójica, como suceden la mayoría de las cosas en la historia de la humanidad, el comunismo abrió el camino para que China entrara en el siglo XXI al consumismo, y lo hizo como todo lo chino, en una forma desaforada y aplastante.

El positivismo al derrotar al idealismo, le dio paso en occidente, a varios de los males “científicos” que nos aquejan desde el siglo XVIII, uno de ellos presentado un poco después en el siglo XIX y XX, como respuesta al resultado inicial positivista, el materialismo dialéctico y su dictadura del proletariado. Ese sistema diseñado por Marx y Engels para las sociedades desarrolladas, tuvo éxito en las subdesarrollada Rusia y luego en la campesina China agobiada por el opio y por el imperio Ingles. Es decir, no solo se aplicó un remedio hijo del positivismo que no era el ideal para el ser humano, sino que se aplicó dicha receta en pacientes no diagnosticados, lo cual terminó en occidente en la guerra fría, en el increíble escudo espacial y en el absurdo muro para que no se escapasen los ciudadanos del sistema supuestamente justo; y en Oriente acabó con la espiritualidad y la profundidad de una de las principales sociedades del mundo.

El comunismo en China produjo al final de todo, en forma paradójica, un quiebre con lo espiritual y profundo de su sociedad. Digo paradójicamente, pues la revolución China fue entre otras cosas contra el dominio de occidente y contra la opresión de una casta excesivamente privilegiada. Lo cual inicialmente permitió alimentar en forma eficiente a todo un inmenso pueblo y producir luego una Revolución Cultural. Pero, además de lo anterior, produjo lamentablemente un quiebre actual con el fondo del confusionismo.

El comunismo chino, acabó con una sociedad eminentemente idealista y filosófica, cuyos niños históricamente aprendían a leer con los Cuatro Libros, las Analectas de Confucio, el Libro de Mencio, el Gran Estudio y la Doctrina del Justo Medio. Acabó con esa filosofía que a pesar de ser oriental, no despreciaba lo terrenal, sino que lo integraba equilibradamente al ser humano como un todo, aplicándolo en la ética y en el buen gobierno. El comunismo Chino acabó con la obra de Qui Kong, mas conocido en nuestro medio como Confucio, comparable en occidente solo con Platón, acabando así con el máximo logro chino, el cual era llegar a ser un sabio; los chinos reconocían a los sabios cuando percibían que una persona llegaba a identificar al individuo con el universo. Todo eso se perdió.

Pero dicha obra perversa, no la produjo directa o intencionalmente el comunismo, este sistema político simplemente fue un medio por el cual se resquebrajó el idealismo chino, siendo el resultado provocado utilizado posteriormente por el otro sistema, por el consumismo o neocapitalismo, el cual dio su zarpazo cuando llegó el momento.

Entonces, con el estado actual de las cosas en china, podemos decir con angustia que China despertó, pero no lo hizo del sueño provocado por los Ingleses con el opio, ni despertó de las inequidades de su sistema social ancestral; no señores(as), despertó de su sueño espiritual y profundo, lo cual la puede, junto al planeta entero, dada su enorme dimensión y trascendencia, llevar al colapso.

¿Porque? Podrían decir muchos, ¿porque tan pesimista? Como puedo ante tantas maravillas vistas en los Olímpicos llegar a esto? Simplemente porque, con unos chinos, ávidos de petróleo, acero, cemento, hierro, etc…, ávidos del esnob y ávidos de cuanta cosa creen necesitar pero que realmente no necesitan, el mundo se queda chiquito. Ya de por si con el Internet somos una aldea global, pero con los chinos consumistas, la tierra es una aldea pequeña e improductiva.

Todo ese gentío, no puede entrar en una carrera loca como la de occidente, no puede usar a medias y desechar para conseguir enseguida algo supuestamente mejor o de moda. Ese postulado del consumismo neocapitalista, si se aplica en forma masiva en China como lo propone la sociedad moderna, terminará por no dar abasto.

No hay pues, como satisfacer con los recursos de la tierra a una China insaciable y depredadora. Hacerlo implicará sin remedio devorar la naturaleza, exprimir al máximo los recursos y en últimas destrozar la tierra misma. El virus consumista a entrado a donde nunca debió entrar, a Oriente, preparémonos para las consecuencias.

A pesar de todo lo explicado, como yo siempre he sido optimista, conservo alguna esperanza y confío en que el germen idealista y espiritual de la china no quede sometido al consumismo actual, y que en dicha sociedad se produzca un renacer, se genere un movimiento de reflexión idealista que los salve a ellos y nos salve a todos.

Espero con ansias, que la espiritualidad adormecida por el comunismo en China renazca con la caída del comunismo y no se subyugue al consumismo neocapitalista. Así como espero que en occidente por fin, Platón venza a Aristóteles, es decir que el idealismo triunfe sobre el materialismo, para lo cual China, India y gran parte del Oriente nos pueden ayudar mucho o será que tendré que decir: nos hubiesen podido ayudar?.

Por: JCAL.

1 comentario:

carlos fonseca dijo...

Juan Carlos: me parece muy pertinente su articulo. sugiero tener presente el esfuerzo de las grandes multinacionales de penetrar china y el hecho que los ciudadanos chinos consumen todavía menos de una quinta parte que cualquier ciudadano de los estados unidos. Es posible que los chinos, una vez encuentren que satisfacen las necesidades básicas empiezen a ver lo superfluo de almacenar bienes materiales. Creo que la cultura milenaria de balance, ecuanimidad y sobriedad reaparecerá.